El martillo hace ruido a golpes de silencio
y. al tirarlo, se oye de un gato el maullido
poniendose de punta mis cabellos y. con ellos ,
le hago cosquillas a mi perro para que ladre mis chistes
En ese rejuego de maullidos y ladridos,en ese intercambio
de dolor y placer,pienso y pienso,hasta agotar
las horas,en que no veo llegar lo que continuo espero
y en ese esperar agonico,desespero, desespero...
?Porque entretener la vida,en suplica agobiante,
en un esperar eterno que llena los instantes
de sosobra y angustia,ya los ojo cansados,
rumiando cual rumiante?
!Vale! que mi perro no me abandona,y el gato
que sufre al azar,la tirada de las cosas,son testigos
de las tardes que pasan, de las tardes eternas
esperando callado,el refrescar de la brisa..
El Amigo
domingo, 21 de junio de 2009
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