En una tarde serena y apasible,
creada solo para sonar y respirar la vida,
una gacela debajo de un arbol dormitaba.
Ni el ruido de las aguas ni el canto de las aves
lograban perturbar su dulce y quieto reposar.
Su soñar era suave y placentero,hasta
que le parecio que un cazador se le acercaba.
Sintio miedo,se estremecio de frio...
levanto su cabeza,y sintio el peligro
que no sabia si era real o infundado
Asi en su confusion,mirando de cerca
al posible cazador,que no lo era,aunque el miedo
asi se lo hacia ver, le dijo con voz tremula:
"Tu nunca me harias dano,verdad que no lo harias?
Y el poeta que le oyo sintio en el alma,una profunda
tristeza,que al punto lo enfermo de cruel melancolia..
?Como hacerte dano,!oh gacela hermosa,! si solo me acerque a ti
para leerte un verso,regalarte una flor y, darte un beso,.
como nunca jamas lo has sentido todavia?
Marco de Ros
martes, 25 de agosto de 2009
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