En el juego sublime del amor
entre versos y suspiros infinitos
late el corazón a ritmo de locura
y deja ver de a po a poco
cuanta pasión provoca tu hermosura.
Si oimos de esos labios,que destilan miel,
como se da tu dulce entrega, completa y sin
reservas...,entonces,,más allá de imaginación
alguna queda dicho todo.Y bien que se comprende,
que es una entrega ante un cono de helados
que rico se apresura.
Quien fuera testigo de esa hora cero
donde todo queda en silencio quedo
donde la Gacela contempla, con mirada tierna,
el ser y la vida en su dicha plena.
Marcos de Ro
jueves, 28 de octubre de 2010
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